En otro universo
Hoy me levanté escuchando tu nombre, descifrando sus sílabas, como un sonido mágico que me llena de recuerdos. Recuerdos de tu sonrisa vívida, de tus suaves movimientos, de tus ojitos curiosos y cálidos, de tus formas tan hermosas. Que dífícil es partir de la cama y mantenerle el ritmo al veloz tiempo cuando mi corazón solo quiere recordar aquel tacto en tus dedos, el sonido de tu risa, el olor de tu cuello y las conversaciones eternas y deliciosas. Esas conversaciones son lo que más extraño, lo que sé que será imposible de reemplazar. Ahora el tiempo avanza más rápido pero en silencio, sin movimientos inesperados, sin cine en los parques, sin restaurantes fantuosos donde una mujer hermosa lo es aún más, sin caminatas frías por el malecón. Me consuela saber que los recuerdos seguirán aunque cada vez más difusos, más genéricos, más alejados de su realidad temporal. Ello no me quitará el goce de saber que existió, que existimos, y que en algún universo muy lejano seguimos juntos de ...