Miradas

 La otra tarde leía y leía y mientras leía pensaba, no en las profundas reflexiones de los hombres sabios, pero en una mujer que hace mucho esperaba. Pensaba en sus labios, en su risa y en su mirada, y mientras más la pensaba más rápido pasaban aquellas frases profundas. En un momento levanté la mirada y vi lo que tanto pensaba, vi su mirada, vi su sonrisa, vi su belleza acercándose lentamente hacia mi. Y mientras más se acercaba, mi corazón más se excitaba y mis manos más se inundaban. Cuando finalmente llegó, me dio un dulce beso y me miró genuinamente con sus ojos bellos, queriendo decir algo, algo que nunca entendí. En ese momento lo único que entendí es que, por segundos, definitivamente la amé. 

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