Tierra de Diego y Lionel


 Al despertar hoy por la mañana la primera actividad que hice fue salir a correr una vuelta alrededor de la manzana. Tras volver a casa, sudado y agitado, me atornillé en el sofá de la sala para disfrutar de los dos importantes partidos de cuartos de final de la Copa Mundial de Futbol. Primero vi el encuentro entre Brasil y Croacia y, casi sin moverme, continué con el de Argentina y Países Bajos. Ambos encuentros terminaron empatados y se definieron en tensas tandas de penales. En el primero salió victorioso el equipo europeo, mientras que en el segundo el equipo sudamericano se hizo con la victoria. Este último fue un encuentro sufrido y costoso hasta el último minuto para los argentinos, emocionante y parejo para los ajenos; sin embargo, tras vivirlo, he podido renovar el presentimiento que me estuvo invadiendo desde antes de iniciar el torneo mundial. Argentina va a ganar la Copa del Mundo, va a ser campeón mundial. No solo ganará ante Croacia en la semifinal, sino que hará lo propio en la final y dará la esperada vuelta olímpica el 18 de diciembre.

Afirmo esto hoy con cierta holgura pues, tras presenciar el lacerante partido contra Países Bajos, pude reafirmar lo que venía pensando de Argentina. Definitivamente no se trata del mejor equipo del torneo, ni el que tiene las mejores individualidades, probablemente tampoco el que tenga la mejor dirección técnica. A pesar de ello, creo que van a ganar el torneo. La sensación que me causa verlos jugar es inefable, trasciende los criterios deportivos. Quizás sea su fiel afición que con sus conmovedores canticos logran confundir el estadio de Lusail con el monumental de Buenos Aires. Quizás sea el notable momento de forma de Lionel Messi –máximo referente y capitán– quien está jugando el que sería su último mundial. Quizás sea la verdadera presión con la que carga el seleccionado argentino de representar a un pueblo históricamente ganador, que se encuentra fuertemente golpeado por razones exógenas al deporte. Quizás sea porque siento que genuinamente quieren ganar esa copa más que ninguna otra selección en el mundo. Sinceramente, no lo sé. Motivos deportivos no son, no del todo. 


Argentina juega a un buen fútbol, directo y vertical, pero si nos ceñimos a lo estrictamente deportivo no es el mejor equipo de la competición ni el que mejor desempeño ha tenido. Argentina perdió en su debut contra Arabia Saudí, luego recuperó el sendero imponiendose ante rivales de menor jerarquía como México y Polonia sin terminar de ser apabullante. Contra Australia en octavos de final ganó por dos tantos a uno sufriendo en el último minuto con una intervención importante de su portero evitando el empate australiano. De igual forma hoy, Argentina aguantó el partido al final y terminó sufriendolo. En este caso, el empate del rival llegó en la última jugada del partido obligando a jugarse un tiempo suplementario y posteriormente una definición en penales en la que el equipo albiceleste saldría victorioso. 


Existen otros equipos que cuentan con mayores argumentos futbolisticos. Su próximo rival, Croacia, se encuentra invicto en la presente Copa del Mundo. Con cuatro empates y una victoria, tiene una de las mejores defensas del torneo. Su arquero titular, Dominik Livakovic, es el mejor portero del torneo y sus jugadores emblemas como Luka Modric o Ivan Perisic están desempeñandose a un nivel espectacular. Francia, también candidato, cuenta con el mejor jugador del torneo, Kylian Mbappe, goleador del mismo con cinco tantos en cuatro partidos. Asimismo, Francia se trata de un equipo muy completo con recambios en todas sus líneas y que se encuentra en un gran estado de forma, en octavos de final vapuleo con autoridad al mismo rival que Argentina derrotó apenas con mucho esfuerzo. De igual forma Inglaterra o Portugal, ambas candidatas, cuentan con plantillas de lujo que vienen desempeñandose basntante bien en el torneo. Por ejemplo, recientemente Portugal se clasificó luego de arrollar a Suiza seis goles a uno, en un partido en el que dejó a grandes figuras como Cristiano Ronaldo o Rafael Leao en el banco de suplentes. Inglaterra, por su parte, selló su clasificación con tres tantos a cero sobre Senegal, demostrando su importante poderío ofensivo. Incluso el propio Brasil, recientemente eliminado y favorito de la gran mayoría de entendidos de este deporte, contaba con un equipo a priori mucho más solido que el de Argentina el cual había venido demostrando un nivel deportivo alto, bastante diferenciado al resto.


No obstante, fue Argentina la que clasificó a la semifinal y no Brasil, teniendo un equipo, en teoría, tecnicamente inferior y encontrandose en la misma situación de tensión de los penales. La razón, a mi parecer, resulta notable a pesar de no ser visible facilmente. La selección Argentina tiene corazón, tiene alma, se trata de un equipo vivo que lleva la real ambición y el deseo de millones de personas. Ellos no desean efímeramente ganar la copa del mundo como quizás lo desean otras selecciones. A Francia le vendría bien ser bicampeón, sería un motivo de orgullo para los franceses. A Inglaterra quizás le venga bien ganarla también, hace muchos años que no ganan una. Incluso a la misma Brasil no le hubiera venido nada mal conquistar finalmente el hexacampeonato. Sin embargo, es Argentina a la única que le urge ganar el torneo, a la que le apremia con demasía, es algo que no puede postergar más, algo que tiene que lograr y que quiere lograr por sobre todas las cosas, así lo quiere su pueblo, así lo quieren los jugadores.


Quizás por eso Argentina sufre mucho más los partidos pero no los pierde. Quizás por eso se complica en los últimos minutos con pases errados y con faltas innecesarias, porque tiene ese toque especial, esa presión que le hace recordar que no es igual a las demás selecciones. Esa misma marca en la frente que le hace meterse en problemas es la misma que le hace salir de estos. Es la misma marca que le hizo ganar los dos partidos restantes de grupos cuando había perdido el primero. Es la misma marca que le ayudó a romper la dura defensa australiana para estar dos goles por arriba y luego regalar uno. La misma que hoy le hizo bajar la guardia estando con la victoria en el bolsillo para luego irse a una tensa tanda de penales donde su arquero volvería a demostrar su notable jerarquía. Quizás es que tienen a un jugador histórico, distinto, totalmente trascendental, que si no es el mejor jugador del torneo o de la actualidad, quizás lo es de la historia de este deporte, si levanta esta copa yo no tendré ni la más mínima duda que lo es.


Mañana continuan los demás partidos y dentro de exactamente una semana ya sabremos quienes serán los finalistas que se enfrentaran en la tan anhelada final. Siento que estará Argentina. No se contra quién, probablemente contra uno de los grandes candidatos europeos. Sea como fuera, así como lo pensé hace varios meses mientras veía la ilusión del pueblo argentino, estoy seguro que el equipo albiceleste dejará todo en la cancha y que, con esa suerte que solo tiene el campeón, conquistará la copa más deseada en el mundo del futbol. Ojalá sea así, estoy convencido que será así y cuando sea así estaré feliz. Mucha alegría para el pueblo argentino, mucha alegría para los hermanos sudamericanos. La Copa del Mundo debe ya regresar a este lado del mundo.

 

El futbol se inventó en Europa, pero sin duda que nació en Sudamerica.

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