Cinco de abril

 Un cinco de abril de 1879, Chile le declaraba la guerra al Perú, dando inicio a la sanguinaria 'guerra del pacífico'. Un cinco de abril de 1992, el ex dictador Fujimori disolvía inconstitucionalmente el Congreso de la República dando inicio a un régimen autoritario que lo mantendría en el poder por más de diez años. Un cinco de abril de 2022, o más bien minutos antes de que comience el cinco de abril, el Presidente de la República anunció la inmovilización ciudadana en Lima y Callao por casi 24 horas completas. El anuncio lo hizo minutos antes de la medianoche, la norma salió publicada inmediatamente y entró en vigencia a las dos de la mañana del cinco de abril. 

Decir que es una decisión estúpida es ser afable con el presidente y sus ministros. Yo diría que es una decisión digna de un orate, de un borrico, de un pollino, cuando menos, de un incapaz mental. ¿Qué presidente del mundo, que no cumpla con esas características, cerraría la ciudad económicamente más importante de su país sin previo aviso?. ¿Imaginan posible acaso que mañana se cierre Sao Paulo, Santiago, Nueva York, Madrid o Londres por un día entero, con dos horas de anticipación? Es digno de una novela, pero como siempre la realidad supera a la ficción.

El motivo del cierre no es claro. El presidente defendió su decisión en base a una generalidad: como parte de un conjunto de medidas para frenar un paro de transportistas que estaba saliéndose de control, por la misma ausencia del gobierno en las negociaciones. Sin embargo, al día siguiente sus más fieles defensores dicen que el motivo es para proteger a la ciudad de posibles saqueos, robos y daños a la propiedad pública y privada. Es increíble que el presidente no diga el motivo concreto en su mensaje, sino que sean sus guaripoleras, sus cheerleaders  los que tengan que interpretar y defender sus decisiones, haciendo arriesgados malabares.  

Si es que realmente hubiera estado en peligro la ciudad por los presuntos saqueos y robos masivos, pues lo mínimo que podrían hacer es informarlo en el mismo mensaje a la nación. Informar cuales son los elementos que los llevan a tomar esta decisión draconiana. Pero no. El presidente prefiere jugar a ser Batman, a tomar decisiones que nadie entiende por el bien del país, aún cuando sean impopulares. Pues no es así, es una decisión inconstitucional además de destructiva para nuestra ya golpeada economía. 

Analicemos lo que pasó el día anterior. Efectivamente el paro nacional de transportistas se estaba saliendo de control. Se reportaban saqueos en bodegas de Ica, en mercados mayoristas de Trujillo. También se reportó actos vandálicos en los peajes de Ica. Marchas y saqueos en Huancayo. Todo esto salió en las primeras planas de periódicos y de los noticieros en televisión. Todos pedíamos lo mismo –tanto periodistas como ciudadanía como manifestantes–, una participación activa del gobierno para solucionar los reclamos –legítimos– de los transportistas. Reclamos fundamentados en precios excesivos del combustible, de los peajes, y de los productos de primera necesidad.

¿Qué hizo el gobierno? cerrar Lima y Callao. ¿En base a qué? a cadenas de Whatsapp y videos descontextualizados de meses e incluso años atrás de otros paros transportistas. ¿Y qué paso con Ica, Trujillo y Huancayo? siguen abiertos. ¿Se soluciona así los reclamos de los transportistas? claro que no, solo un despistado podría pensar que cerrar la ciudad soluciona los reclamos populares. ¿Se genera un perjuicio económico y social? claro que sí. 

Pongamonos a pensar un poco, ¿cuántas micro y pequeñas empresas hay en Lima y Callao? ¿cuántas personas naturales con actividad empresarial hay en Lima y Callao? ¿cuántas medianas y grandes empresas hay en Lima y Callao? De todas esas personas naturales y jurídicas, ¿cuántas pueden asumir un día total de pérdidas? creo que evidentemente solo las grandes empresas. 

¿Qué hay de los pescadores que se levantan a las cuatro de la mañana para ir a trabajar? ¿Qué hay de las empresas que ofrecen comida y que preparan su stock del día con anticipación? ¿Qué hay de los ambulantes, de las madres que venden desayuno en la calle? Podríamos seguir pensando en todas las personas que están siendo golpeadas y perjudicadas por una medida que no fue socializada, por una medida abusiva e ilegal que apareció de la noche a la mañana. Una medida que más digna de un presidente parece la dictada por un rey malhumorado.

En mi opinión personal, creo que este cinco de abril también quedará en la historia como un antes y un después. Un antes y un después en la historia de la ineptitud del más alto funcionario del gobierno. Solo imagino dos grupos de personas que podrían defender esta medida draconiana. Primero, los funcionarios del estado. Los guaripoleras del presidente quienes reciben a fin de mes su jugoso sueldo pase lo que pase. Los políticos de izquierda que –con el afán de defender e imponer su narrativa– van a seguir con el gobierno hasta el último momento, tome la decisión que tome, cierre la ciudad que cierre. De alguna manera se entiende, así de podrida y burda es la política.

El segundo grupo es el que más pena me genera. Aquellos ciudadanos ordinarios –que no reciben sueldo del gobierno– que con tal de defender su voto defienden todo lo que ello conlleva. Esos ciudadanos que realmente creen que el presidente es un superhéroe por tomar esta decisión son los más grandes orates que tiene el país actualmente. Son ellos los que realmente están disociados de la realidad, tanto como su presidente. 

No sabemos qué es lo que vaya a pasar en las próximas horas, ni en los próximos días. Ojalá que por el bien del país la ciudadanía abra los ojos. El sujeto del sombrero está en el poder porque todos nosotros se lo hemos dado. Creo que ya ha demostrado que no sabe qué hacer con ese poder, que no está capacitado para dirigir un país. Ojalá tenga los días contados.

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